jueves, 17 de enero de 2013

¿Pluralidad política, para seguir el camino trazado?

Si nos sentamos a llorar por no haber logrado todos los escaños de la Asamblea Nacional, es un error, no sigamos con las utopías, al menos en este momento. La mejor postura que debemos asumir, es la de visualizar nuestra realidad venezolana tal y como es. Es falso que tanto el PSUV, como la mesa de la unidad opositora, iban a conquistar, un control total del congreso, aún así, somos mayoría, y esa victoria tan importante, le corresponde a un pueblo comprometido con la revolución bolivariana.

La pluralidad política tan necesaria en una sociedad nueva, se ha alcanzado en estas elecciones parlamentarias, si se comprende que pluralidad significa participación de grupos activos con tendencias diversas afines o no, en todas las instancias sociopolíticas de una nación.

Lo logramos con nuestro buen empeño democrático de ir a elecciones, para elegir diputados, resaltándose así, el protagonismo del pueblo. Gracias a este proceso limpio con un Consejo Electoral cuya transparencia es ejemplar, el concepto de pluralidad política entra en acción, aún sabiendo, que no se había dado antes por estrategia de la oposición para deslegitimar el proceso, recordemos la retirada que hicieron en las anteriores elecciones parlamentarias, estrategia retrograda, que enloda su rol antagonista.

Es importante este nuevo elemento político en de la historia de la Venezuela actual, porque así, construimos la patria socialista que anhelamos, superando las faltas. No es bueno para una democracia, que un solo partido junto al pueblo, construya el país, en nuestras condiciones, pues siempre existirá el oponente que se siente aislado, que se siente rechazado en lo que respecta al ciudadano, y también aquel, que se impone para destruir lo que hacemos , estos son los poderosos con sus medios recurrentes.

Bajo esta perspectiva, sino luchamos para llevar a cabo, un modelo socialista ejemplar, tarde o temprano todo se desplomará, por la presencia de actores, que no hemos sabido combatir en lo interno, actores, que desarticulan y dan a la ciudadanía un aire de vivir en una crisis perenne, que con ellos gobernando acabaría, y a lo externo, las maquinas de la derecha internacional, desarmonizando y demonizando al presidente Chávez. No debemos olvidar que estamos erigiendo sobre bases ya experimentadas, con grandes rasgos desigualdad, pero arraigadas a una clase, que le ha conseguido prestancia y poder, pero también criticadas e ignoradas por otros. La sociedad venezolana de exclusión y arrogancia, que ha permitido dejarles pensar a los poderosos que son dueños de la patria. Por sus frutos los conoceréis y ellos tienen bien delineado lo que deben imponer para hacer añicos la Revolución Bolivariana.

Nuestro país es diferente, como cualquier otro país latinoamericano o del mundo, es rico en diversidad, en razas, en cultura, en geográfica, en intereses, y también en clases sociales con su roles bien específicos. La revolución ha comenzado desde arriba, mediante la convergencia liderazgo –pueblo, y promover desde arriba tiene su precio, tiene trabajo y entrega, tiene que romper con esquemas bien acomodados en lo económico , que van a generar choques con una clase dominante que siempre estuvo enlazada a una clase política dirigente , ambas en continua retroalimentación desde sus inicios, tiene que romper con modelos de consumo disfrazados de prosperidad, que asume la clase media , diseñados por la burguesía para su fortalecimiento, tiene , también, que destruir vicios en la administración pública que obstaculizan el desarrollo social institucional , dirigido hacia el bienestar social, tiene que educar a la población para la toma de consciencia .

Pero más allá de todo el trabajo difícil, están los medios de comunicación privados, que no perdonan un cambio de paradigma societal, pues ellos son los controladores y sustentadores del sistema, deciden quién debe gobernar a un país y que tipo de mensaje es el adecuado para mantener sometida a la población, aislándola de los cambios importantes que se suscitan. De allí el papel tan determinante que ha ocupado Globovisiòn y otros medios, para desestabilizar el proceso revolucionario venezolano. Es por eso, que un gran número de venezolanos, se pregunta, del porqué se permite tanto irrespeto a las prácticas gubernamentales, sobre el liderazgo del presidente y su persona, pues se está dando permiso al desmoronamiento de la revolución.

Al hacerles participes , en el desarrollo histórico social de Venezuela, por decisión popular, los opositores al gobierno , deben asumir con responsabilidad su tarea como diputados, dar para construir y no destruir. Han estado destruyendo, vemos lo que hacen con esta guerra mediática tan salvaje en cada amanecer venezolano, ¿seguirán ahora, destruyendo las mentes y los proyectos dignos que han asumido los ciudadanos, desde la Asamblea Nacional?, es lo que una mente sensata como la de mi amiga Laura, puede preguntarse, ella cansada de convivir con ese odio del día a día, que no da cabida a la comprensión, mucho menos a la paz. Ella quiere vivir tranquila, sin los inconvenientes que genera tener al lado a un vecino opositor, que le agrede en su condición socialista, y más aún, por existir una Asamblea Nacional roja rojita. Mi amiga calla, e intenta comprender el mensaje, no colocándose la franela roja para ir a votar, luego se encierra en su casa en la espera de los resultados.

Habrá holgura, sí, la habrá, al menos para los conductores de esta revolución tan hermosa que ha llegado a Venezuela, gracias a Dios, porque ahora se comenzará a edificar con sabiduría, fuerza y lo más importante, esa política repetitiva sobre lo que dicen los opositores en sus canales de TV, un grave error, que hay que descartar. El debate, no se logra, repitiendo sus videos y mensajes fatídicos, los medios con los que contamos, no son lo suficientemente amplios, como para darnos el lujo de reproducir su ideal burgués de destrucción masiva, además de ser, una torpe idea, el seguirles el juego utilizando nuestros propios recursos, que si debemos utilizar para construir el socialismo, si es lo que anhelamos, con modelos educativos acordes a la propuesta política-ideológica del gobierno. No nos comportemos como ingenuos chismosos, dado que la situación mediática en Venezuela, es bien compleja, sin dejar de ser vigilantes, seguir nuestros objetivos, que jamás debemos desvirtuar.

La cuestión descansa en saber seleccionar los mensajes que damos y encaminarnos hacia la toma de programa y de proyectos por parte del pueblo. Al asumir sus proyectos los ciudadanos, la participación popular es inamovible. Más, al posesionarse el gobernante los programas vitales, como el de vivienda por ejemplo, que ya lo hizo saber el presidente Chávez, en rueda de prensa, se evita la congestión institucional que entraba por múltiples razones, las prioridades de los más necesitados, obstáculos que presenta muchas veces el oponente infiltrado.

Recordemos siempre: El modelo socialista debe ser ejemplar. La vigilancia al opositor, impecable, impulso a la sanción por violación a las leyes a plantas de TV burguesas, con autoridad, y el mantenimiento de las prioridades sociales, una constante que no se puede dar, ni a segundos, ni a terceros.

Sigamos adelante con alegría y responsabilidad, hoy más que nunca el poder popular en acción.

Aportado por: Christian Basabe.

miércoles, 16 de enero de 2013

La tolerancia es una forma de vida

“Primero ellos te ignoran; Más tarde se ríen de Ti; Luego te hacen la pelea; 
 Y entonces…Tú ganas!”

Mahatma Gandhi 

La vida es la gran escuela del ser humano. Esto es cierto, muy cierto. Pero de mucho vale al hombre y a la mujer de la patria, titularse en las universidades o en cualquier instancia de la Educación Superior. Y por qué. Porque el saber tiene dimensiones y metas, y en las casas de enseñanza superior se logran algunas de aquellas, y se alcanzan estas. La gran casa del saber, nuestra querida universidad, nos va nutriendo el espíritu, entre otras cosas de elevada conducta ética y moral, para asumir la tolerancia como una forma cotidiana del vivir en comunidad, por ello, el gran esfuerzo del Gobierno Bolivariano y Socialista del Presidente Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, en eliminar la perversa practica del “cupo” en las Universidades, para que todos sin distingo ingresen a ellas y nos formemos como profesionales al servicio de la construcción del porvenir al lado de los más humildes. 

Recuerdo que en mis años de estudiante valerano briceñista (Liceo Antonio Nicolás Briceño) y rangeliano (Liceo Rafael Rangel), colocado en aquellas trincheras de sueños y esperanzas, junto con queridas y recordadas compañeras, al igual de combativos compañeros de caminos, llenos de quimeras y aspiraciones por una ciudad, una región, un país, de buen vivir para todas y todos los que en cada una de estas localidades habitamos, era común, entre aquella agrupación numerosa de muchachos, jóvenes cursantes de la enseñanza que nos proporcionaban destacadas y destacados docentes, siempre presentes en nuestro corazón y pensamiento, la manifestación pública de rebeldía y coraje, que en muchas ocasiones concluía en la intolerancia como actitud juvenil, a la que solíamos ponerle punto final a punta de trompadas, pedradas y en muchas ocasiones eran las bandas armadas de los partidos de la derecha o las fuerzas policiales represivas de sus gobiernos de turno, las que actuaban irracionalmente dejando en el camino muchos camaradas jóvenes estudiantes reprimidos, detenidos y muertos, entre otros, como el siempre recordado Álvaro Viloria y Jorge Rodríguez. 

Estas actitudes fueron quedando en el tiempo, para el recuerdo, para la solidez de la lucha revolucionaria y el ameno diálogo de las pequeñas historias que, en grupos familiares o de gratos amigos constituían algunos de los temas que allí se tocaban. Estas etapas se vivieron en su tiempo histórico con la plenitud que otorga el saberlas vivir y la madurez, que nos dan los años en este bello compromiso de construir patria socialista. 

Hoy podemos asegurar que ya en plena etapa adulta, la vida nos enseña que la práctica de la tolerancia es una muy buena y excelente ocasión para demostrar que de Dios venimos, y que por lo tanto, debemos actuar cotidianamente como le agrada a él. Tanto le debemos, que nos es grato o nos debe ser grato, a quienes ocupamos responsabilidades de gobierno societario, tener prácticas de vida diaria, enmarcadas en la tolerancia y el respeto, como una bandera o escudo que nos identifique siempre y por siempre, ante los demás ciudadanos y ciudadanas, sin distingo de ninguna naturaleza. 

Además, nuestros vecinos, nuestros electores, nuestros compatriotas de lucha merecen que les demostremos, con nuestros hechos y comportamientos diarios, que la tolerancia es, de verdad verdad, una forma auténtica de nuestra diaria forma de vida. A todos los que gobernamos, muy respetuosamente sugiero que asumamos la tolerancia como una forma de vida, quizás a muy pocos le será difícil aceptar esta invitación, como una bella razón de ser felices a lo interior de su vida y mostrarse ante el colectivo social como un ser humanista. 

Hago esta reflexión en homenaje a los que siempre han luchado por sus ideales, a los que se han aferrado a su formación ideológica, a los que se han equivocado en su accionar de lucha y se han levantado erguidos a retomar su rumbo con hidalguía y al gran luchador latinoamericano, padre, hijo, esposo, amigo, y compatriota revolucionario que se marchó este 27-10-10 al encuentro con Dios dejando su impronta de hombre tolerante, justiciero y visionario; me refiero a Néstor Kirchner el que siempre habló en voz alta contra la desigualdad y la injusticia de la humanidad, hasta siempre Gran Pilar de la integración Latinoamericana, vivirás en nuestros corazones y asumimos de Ti el legado de la tolerancia como forma de vida. Mito 

Aportado por: Christian Basabe.

viernes, 11 de enero de 2013

El 23 de enero: El poder popular en las calles

El pueblo venezolano consciente del momento histórico que ha venido asumiendo en el proceso revolucionario bolivariano, hoy más que nunca, se encuentra en las calles organizado y movilizado en la defensa del bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: La independencia Nacional. Por tal motivo el próximo 23 de enero, demostrará una vez más al mundo entero la recuperación de la soberanía popular que, en otrora, fue secuestrada por el punto fijismo (las élites de la derecha apátrida) y las falacias de la democracia neoliberal y representativa. El pueblo venezolano junto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, que garantiza un “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político” (Art. 2). Se mantendrá en pie de lucha, para hacer respetar la Constitución y la estabilidad de las Instituciones del Estado Venezolano, y sobre todo, el respeto al derecho irrenunciable de la soberanía popular, a través del cual resultó electo, el 7 de octubre del 2012, el Presidente Hugo Rafael Chávez Fría. De igual manera el 16 de Diciembre, la soberanía popular se expresó contundentemente a favor de los gobernadores de la patria y chavistas. Sobre este escenario de victorias y de apuesta por la mayor suma de felicidad posible y al camino del socialismo bolivariano del siglo XXI; los factores punto fijistas, apátridas, y fascistas quieren atentar contra la voluntad popular, como sucedió en los tiempos de la IV República. Estos factores punto fijistas, hoy quieren acudir a viejos guiones de desestabilización orquestados desde los ámbitos internacionales, refugiándose nuevamente en los grupúsculos de “manitas blancas” o algunos estudiantes de derecha que se inclinan por el no respeto a la Constitución, por la violencia, y el desconocimiento de la soberanía popular, que para el dolor de ellos, intransferiblemente reside en el pueblo y no en los factores oligárquicos que estuvieron acostumbrados a vender la patria y excluir al pueblo de todas las esferas del desarrollo nacional. Pero hoy, el pueblo venezolano, en su búsqueda del empoderamiento político y el ejercicio de la autodeterminación, la libertad, la independencia, y el valor supremo hacia la construcción de la nueva sociedad socialista; expresa y expresará, ante cualquier acontecimiento, la contundente fuerza de la verdadera democracia participativa y los logros de la revolución bolivariana como la inclusión social, la unión cívico-militar, el poder popular, la soberanía nacional, entre otros, y saldrá al paso ante los deseos frustrados de los puntufijistas y apátridas que no conciben un 23 de enero como la democracia plena y del pueblo ejerciendo la soberanía. Junto a las presentes e históricas orientaciones y lineamientos de nuestro máximo líder de la revolución bolivariana el Comándate Chávez, el proceso revolucionario bolivariano lleno de pueblo dejará bien claro, este 23 de enero, donde está la verdadera democracia popular, dejará bien claro que el pueblo en este proceso es gobierno, dejará bien claro que hay un Estado con instituciones solidas, dejará bien claro que hay un pueblo unido entorno a la emancipación social y al amor de un líder histórico, dejará bien claro que el pueblo está activo y movilizado en la calle, dejará bien claro que ¡en Venezuela la soberanía popular se respeta! 

Aportado por: Mairefrans Borges

jueves, 10 de enero de 2013

Pluralismo Político por: Juan Páez Avila



Pluralismo político por Juan Páez Avila 
miércoles, 29 octubre 2008

En la conciencia democrática de los venezolanos se ha fortalecido la concepción plural de la política, como expresión de una voluntad de respeto al adversario y de defensa de los principios constitucionales que establecen que Venezuela es un Estado democrático y social de derecho y de justicia, y un gobierno, según el artículo 6, que será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables. De allí la resistencia de los partidos de oposición, de la sociedad civil en general, y en particular del PPT y del PCV a admitir la constitución de una partido único o un pensamiento único de los venezolanos.
Aún con todas las diferencias que se tengan con las políticas fundamentales del partidos Patria Para Todos y Comunista de Venezuela, su negativa a formar un partido único de la revolución chavista y su rebelión frente a la imposición de los candidatos a gobernadores, alcaldes y diputados a los consejos legislativos regionales por parte del Comandante en Jefe, son acontecimientos que deben y serán registrados como una contribución a la consolidación del pluralismo político en nuestro país. Incluso, lo que aparece como una conducta indigna de sus principales dirigentes frente a los insultos del Presidente de la República, no sólo es simplemente una respuesta circunstancial ante un electorado confuso del chavismo, sino también la repetición de una política o comportamiento de todos los grupos disidentes que pretenden arrastrar al mayor número posible de militantes de base de los partidos en crisis.
Después del 23 de noviembre el panorama político venezolano enseñará o revelará un nuevo rostro, un cuadro totalmente distinto al actual, en el cual el PPT y el PCV mantendrán sus objetivos estratégicos y hasta repetirán viejas consignas del marxismo-leninismo, pero podrán convivir pacíficamente con sus adversarios de la oposición e implícitamente con el partido del gobierno. Esa ha sido la dinámica política en Venezuela, especialmente vinculada a las décadas del período democrático que se inicia en 1958 con la caída de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, de partidos marxista-leninistas como fue el caso del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que con el PCV de entonces, pretendió subvertir el orden democrático, para, una vez derrotados acogerse a la lucha pacífica.
De allí que la hipótesis de la contribución del PPT y del PCV de fortalecer el pluralismo político, tiene una fundamentación histórica. Es más, de acuerdo con los resultados electorales del 23 de noviembre podría robustecer la tesis de que la democracia ha sufrido o experimentado una crisis transitoria con la intentona de los golpes de estado del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992, y con la tentativa autoritaria desde el gobierno del Comandante Chávez. Estamos en camino de rescatar el sistema democrático en las próximas elecciones y sería una mezquindad, un grave error político, no reconocer, aunque no se comparta su ideología, el rol desempeñado por estos partidos.
Tal vez una de las tareas más importantes de la oposición y de estos partidos enfrentados a la política personalista y autocrática de Chávez, una vez modificados los porcentajes electorales de apoyo al Comandante en Jefe, sea emplazar al Presidente de la República a actuar en el marco de la Constitución Bolivariana, impulsada y aprobada por él mismo. La consolidación de la democracia requiere de un diálogo civilizado, respetuoso de los principales actores políticos y generador de confianza en la mayoría de la sociedad, para enrumbar el país hacia el desarrollo y bienestar de la población, con especial énfasis en la calidad de vida de los más pobres y de la clase media que la ha visto naufragar en los últimos tiempos.


Aportado por: Mairim Peña

Suramérica y África acordaron reforzar sus capacidades marítimas y aéreas



Estados del Atlántico Sur se reunieron en la ciudad de Montevideo (Foto: EFE)





Delegaciones africanas promueven la realización de ejercicios militares conjuntos (Foto: Archivo)


Estados del Atlántico Sur se reunieron en la ciudad de Montevideo (Foto: EFE)



Países suramericanos se comprometieron a seguir siendo una zona de paz (Foto: Archivo)


Delegaciones africanas promueven la realización de ejercicios militares conjuntos (Foto: Archivo)


Estados del Atlántico Sur se reunieron en la ciudad de Montevideo (Foto: EFE)
     
Los países con costas en el Atlántico Sur, tanto de América del Sur como también de África, acordaron este miércoles incrementar los nexos y la cooperación entre sus Fuerzas Armadas, medida que incluiría la ejecución de ejercicios militares conjuntos, para de esta manera reforzar sus capacidades marítimas y aéreas.

En el marco de la VII Reunión Ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (Zopacas), que concluyó este miércoles en Montevideo, Uruguay; los 24 Estados parte decidieron establecer un grupo de trabajo sobre las fuerzas de paz de las Naciones Unidas (ONU), "para explorar nuevas oportunidades de cooperación" en materia de defensa.

La Declaración de Montevideo estipula la cooperación e intercambio de información sobre seguridad marítima y portuaria, el combate al crimen internacional organizado y toda actividad ilegal, además de la vigilancia de barcos en el Atlántico Sur.

Otras acciones a desarrollar de manera conjunta son el mapeo y exploración de la plataforma marítima de los países de la región, para la investigación científica y la evaluación del potencial de sus recursos minerales.
El acuerdo incluye, por otro lado, la cooperación en materia de medio ambiente, preservación del ecosistema marino y sus recursos vivos, así como el uso adecuado de la biodiversidad marina.

“El Atlántico Sur debe seguir siendo una región comprometida con la promoción de la paz, la seguridad, la cooperación, la democracia, el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la prosperidad económica, la integración socioeconómica y cultural, y la solidaridad entre los Estados miembros”, expone el documento final.

Igualmente, la Declaración destaca la necesidad de que “la región del Atlántico Sur siga estando libre del flagelo de la guerra, la inestabilidad de los conflictos, el narcotráfico y la piratería”.

Asimismo, el texto expresa el compromiso de los Estados miembros con la “democracia y el pluralismo político, así como con la promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo”.

En miras a evaluar el desenvolvimiento y desarrollo de estos planes conjuntos, la Reunión acordó también realizar seminarios y encuentros para el intercambio de información general sobre la cooperación Sur-Sur.
Para la organización de estos seminarios, se designó una comisión de seguimiento, conformada por las delegaciones de Angola (anterior presidente pro-tempore), Uruguay (vigente presidente) y Cabo Verde, sede la la próxima reunión ministerial en el 2015.

La Zopacas fue creada en 1986 y está integrada por Angola, Argentina, Benin, Brasil, Camerún, Cabo Verde, Congo, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Namibia, Nigeria, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica, Togo y Uruguay.
teleSUR-EFE-LaRed21-UPI/MARL

Aportado por: Mairefrans Borges 

El camino de Pedro

Esta semana se cumplió el 35 aniversario del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Nadie discute que el asesinato de Pedro Joaquín, actuando sobre un trasfondo de dignidades heridas, humillaciones acumuladas, rabias reprimidas, crecimiento de su estatura moral y política ante los ojos de los nicaragüenses, y condiciones externas propicias, fue el desencadenante de todos esos agravios e insatisfacciones hasta entonces contenidas, y, menos de dos años después, la dictadura de los Somoza llegaba a su fin. Después de más de un cuarto de siglo, entre 1950 y 1977, de crecimiento económico de más del doble, en promedio, del que hemos tenido en los años del actual gobierno de Ortega, no había razones económicas para explicar la furia popular que se desencadenó después del asesinato de Pedro. 

 Las razones que explican lo que ocurrió después de ese hecho son de naturaleza moral, y política, cuando la política está fundada en la moral. Y ese es el caso de la inmensa mayoría de nuestros ciudadanos que, obligados por la necesidad, van, buscan, y reciben la limosna y el favor, pero guardan el agravio y la humillación de la mano extendida. O el de los empresarios y productores que deben buscar como favor político y administrativo lo que les corresponde como derecho y, también, guardan para sí esa humillación. Me provocó la anterior reflexión que, en ocasión del aniversario del asesinato de Pedro Joaquín, la Fundación Violeta Chamorro publicó el formidable libro “La democracia de Pedro Joaquín y Presidenta Violeta Chamorro”. 

Este libro, muy bien editado por Cristiana Chamorro Barrios, parece, a propósito de la lucha y el pensamiento de Pedro Joaquín, y la extraordinaria gesta cívica democrática de su esposa Violeta, como una gran interrogación que nuestra historia de lucha por la democracia plantea a la situación actual. La complacencia resignada con la cual importantes sectores de nuestra sociedad toleran, aceptan, los abusos autoritarios de Ortega, me recuerda las soledades que con Pedro Joaquín y otros dirigentes opositores transitábamos en nuestra lucha contra la dictadura, apenas pocos, muy pocos años antes que la misma fuese derrumbada. Entonces, como ahora, había muchas razones para el desencanto y el desfallecimiento en la lucha. Ese ambiente lo recogió Pedro Joaquín en una nota de su “Diario Político” y que otro hijo, Carlos Fernando, lo ha recordado en un artículo escrito por la misma ocasión: “Lo importante es que nuestra gente de arriba está feliz con el régimen porque para ellos la vida se agota en el “profit”, y por otra parte el pueblo después de 40 años de opresión, corrupción y desencantos, solo espera milagros”. 

Pero no tengo dudas que ahora, como entonces, el inventario de insatisfacciones y rabias contenidas está creciendo. Si hemos de ser leales a la memoria de Pedro Joaquín y Violeta, se trata de persistir, como ha escrito Carlos Fernando, en “el camino de la lucha por la libertad sin concesiones; el camino obligado de las alianzas y el pluralismo político para buscar soluciones nacionales; el camino que antepone ante todo los principios democrático, para nunca perder el rumbo en un largo recorrido minado de trampas; el camino de la democracia con justicia social, asumiendo todas las consecuencias. Es el camino de Pedro Joaquín Chamorro, para que Nicaragua vuelva a ser República”. 

 Aportado por: Mairefrans Borges

miércoles, 9 de enero de 2013

Pluralismo político como valor superior


Pluralismo político como valor superior
Los “valores superiores” a que hace referencia la Norma Fundamental comporta un doble significado ya que por un lado son el conjunto de aspiraciones ideales a las que el ordenamiento jurídico debe tender y por otro lado estos valores quedan sujetos a garantías jurídicas que implican obligatoriedad por parte del estado tanto en su reconocimiento como en su fomento.
De los valores enunciados en el art. 1.1 CE (libertad, justicia, igualdad...) el que constituye una novedad en nuestra cultura histórica constitucional es el pluralismo político.
El pluralismo se considera requisito funcional del estado democrático y su aceptación se identifica con la legitimación de las distintas opciones políticas que puedan proyectarse en el marco de una sociedad dentro de los límites. constitucionales.
La diversidad plural debe mantenerse dentro de los límites que constituyen el esquema fundamental de integración de una comunidad jurídica.
Estos límites vienen establecidos por:
  • las decisiones personales que afectan ciertos valores como persona, libertad, justicia e igualdad
  • la organización del estado para regular ciertos conflictos
  • los derechos que se afirman en la Constitución.
En definitiva estos límites sirven para concretar un marco de tolerancia que se manifiesta: en el respeto al Derecho y la voluntad de compromiso.
Origen, concepto y manifestación del pluralismo político en la Constitución
La formulación de los valores superiores y dentro de ellos el de pluralismo es una aportación genuinamente española.
Concepto: El pluralismo es el reconocimiento (constitucional) de variedad de grupos y formaciones entre el individuo y el estado que favorecen la vida y desarrollo de la personalidad y la participación en la convivencia política.
¿En que medida la constitución española de 1978 manifiesta el pluralismo político?
  • art 1.1 CE el pluralismo se configura como valor constitucional
  • art 6 CE el pluralismo se realiza a través de partidos políticos, sindicatos y otras formaciones sociales.
  • Más allá del texto constitucional hay leyes, ordenanzas, reglamentos, etc, que ponen de manifiesto la armonización del ordenamiento con el valor del pluralismo político.
La Constitución legitima el ejercicio del poder político que se fundamenta en la libertad y pluralidad de opciones.
Dimensión axiológica del pluralismo político como valor
El pluralismo político es, formalmente, un valor y como tal se proclama en el texto constitucional (art. 1.1 titulo preliminar CE). Además se proyecta la fórmula de identidad del mismo cuando se protege de forma especial por el art. 168 CE en los supuestos de revisión constitucional agravada, cuando la reforma concierne a algún elemento del titulo preliminar.
El pluralismo político e salgo mas que un valor superior del ordenamiento Jurídico y algo más que un elemento instrumental; posee carácter normativo e impregna el resto de los enunciados de la Norma fundamental.
Naturaleza jurídica del pluralismo político como valor
Hay diferentes posiciones:
  • Posición que reconoce su carácter o naturaleza normativa justificando que estos valores no figuran ya en el preámbulo de la Constitución sino en su articulado y porque la Constitución es norma jurídica y por tanto los valores superiores configurados en ella sin directamente aplicables y alegables de contenido jurídico y no únicamente programáticos.
  • Posición intermedia que defiende la idea que los valores superiores trascienden el cuadro político-institucional y el orden formal del derecho: quiere indicar aspiraciones ideales a las que el ordenamiento jurídico debe tender
  • Posición que reconoce a los valores una naturaleza desprovista de carácter normativo ya que solo los principios son fuente de derecho, según la doctrina. Los valores pueden ser considerados elementos de interpretación.
  • Contenido del pluralismo político como valor
    La transformación del estado a la nueva realidad político-democrática justifica la incorporación del valor superior del pluralismo político, dotándole de contenido propio diferenciado y autónomo respecto a los demás valores superiores (libertad, justicia e igualdad)
    Una sentencia del TC así lo reconoce: valor jurídico fundamental, informador de todo el sistema sin que se limite al exclusivo aspecto político puesto que se reconoce el pluralismo múltiple en todos los sentidos como resultado de la libertad de opciones característica del Estado democrático.
    Pluralismo político y Estado de partidos
    Estado democrático = Estado de partidos. Los partidos políticos son reconocidos en los regímenes demoliberales como la base más consistente de la democracia representativa. Por ellos es imprescindible la definición del estatuto jurídico de los partidos, como cauces de control de su organización y funcionamiento a fin de preservar la democracia. Kelsen: “la esencia de la democracia no consiste en el dominio sin límites de la mayoría, sino en el compromiso permanente entre grupos representados en el Parlamento por la mayoría y minoría”
    Una de las funciones asignadas por la CE a los partidos políticos es la de configurar la expresión del pluralismo político. Es en las elecciones donde el pluralismo alcanza su mayor valor ya que la pluralidad de opciones susceptibles de elección es la característica fundamental de los sistemas democráticos.
    El reconocimiento constitucional, jurídico y jurisprudencial le confiere al pluralismo político una dimensión esencial en el ámbito del estado democrático.
    La problemática del pluralismo en el seno de los partidos políticos.
    La libertad de creación de partidos políticos se proyecta en el elevado número de partidos que concurren a elecciones. Aun así, nos e agota el pluralismo ideológico-político de la sociedad. Nos e acepta el pluralismo en el seno de los partidos ya que en la lucha por el poder, si están divididos, no serán considerados partidos por los electores.
    Las agrupaciones políticas tienen un programa único, flexible y abierto pero no tantos programas como corrientes internas pudiera proyectar ya que atentaría contra la democracia y el pluralismo político nacional esta división de grupos, grupúsculos, etc.

    Aportado por: Mairim Peña

    La verdadera unidad del chavismo Por: Darío MorandyLa verdadera unidad del chavismo "Por: Darío Morandy"

    Se equivocan aquellos que siguen pensando que el chavismo es solo una emoción colectiva que permite un vínculo afectivo entre Chávez y el pueblo y como tal desaparece rápidamente. Desde una perspectiva psicológica pudiéramos afirmar que de las emociones emergen los sentimientos y por tanto, una gran carga emocional que desaparece en corto tiempo puede provocar un sentimiento que perdura. La permanencia de los sentimientos colectivos (muchas veces) depende de su cohesión y la vigencia de las razones que los motivaron.

    El chavismo nació como un sentimiento colectivo motivado por circunstancias históricas que aún están vigentes. Un sentimiento que se impregnó de ideas, política, objetivos con trascendencia social para desarrollar en el colectivo venezolano la “Conciencia del Ser Social” y dar origen a una inmensa franja social con profundas convicciones políticas estimuladas por la participación activa y protagónica de los ciudadanos en los asuntos públicos como vía para la inclusión social. El chavismo aparece y se desarrolla como un proceso de difícil comprensión y aceptación por la izquierda tradicional y por una clase media que ve amenazado su delirio consumista.

    El chavismo va mas allá de los partidos políticos, de las organizaciones tradicionales, de las instituciones y su Poder Constituido para convertirse en hermosa expresión colectiva de un nuevo Poder Constituyente como resultado de un proceso que aun no ha concluido y cuya permanencia en el tiempo depende de la construcción y fortaleza del Poder Popular. 

    Desde esta visión podemos entender que con el desarrollo del chavismo (como expresión social y política) y la Revolución Bolivariana (como catalizador político de este proceso) se inauguró una nueva interpretación de la Unidad Política, la del Consenso Social que sustituyó la vieja ilusión de la unidad de partidos y desapareció la desvencijada interpretación que reducía el pluralismo político a un desgastado relativismo cultural matizado con escepticismo moral.

    Solo la participación activa y protagónica ha estimulado una coincidencia armoniosa y duradera que traduce en unidad política la divergencia social para reivindicar la Unidad Popular como categoría histórica. Es así como la Revolución Bolivariana abrió el camino a la conciencia de la necesidad histórica de un nuevo paradigma que concibe la Unidad Política como un modo de lograr la identidad en la relación de poder entre gobernantes y gobernados; proceso que solo ha sido posible en una Democracia Participativa y Protagónica. De allí, la relación de Chávez con el pueblo como un proceso profundamente político con una inmensa carga afectiva que se puede “confundir” como un simple sentimiento colectivo.

    La gran dificultad que presenta este nuevo paradigma de la Unidad Política estriba en la ausencia de antecedentes o experimentos anteriores que vayan mas allá del básico precepto aritmético de que “en la unión está la fuerza”, bajo este minúsculo concepto nació la MUD como clara expresión del vacío político, ideológico y social que embarga al “neoliberalismo criollo”. Otra dificultad es la poca comprensión del liderazgo político-partidista que, ante la densidad que reclama el debate de las ideas, prefiere deambular en políticas institucionales que, muchas veces, terminan en nuevas formas de exclusión social y política. Estas dificultades pueden superarse cuando la Unidad Política tiene como soporte un Proceso Constituyente que conduce a la construcción, fortaleza y desarrollo de un autentico Poder Popular con arraigo y consenso social de indiscutible trascendencia.

    Se equivocan, nuevamente, aquellos que asumen la estrategia de pretender dividir al chavismo estimulando (con campañas mediáticas) contradicciones entre sus dirigentes nacionales y regionales. En el chavismo, por su naturaleza política y social, se ha desarrollado la coexistencia armoniosa y combativa de diferentes corrientes, grupos, colectivos y expresiones políticas. Su unidad no depende exclusivamente de su liderazgo nacional, muy al contrario, la coherencia de la dirigencia nacional depende de la fuerza política que expresa la unidad (como consenso social) de esa inmensa franja social llamada chavismo en reconocimiento al liderazgo creativo e innovador del Comandante Hugo Chávez.

    Es pertinente advertir que la verdadera unidad del chavismo como hecho intrínseco al Proceso Constituyente de un nuevo Poder Popular lleva inmersa la relación armoniosa de tres dimensiones políticas, en estricto orden de importancia:

    1.- La Unidad Popular como expresión histórica del consenso social a través de la Participación Activa y Protagónica estimulada por una nueva institucionalidad.

    2.- La Unidad de Acción entre la Fuerzas Armadas Bolivarianas y el chavismo como fuerza social y política.

    3.- La coherencia política de la dirigencia nacional, organizaciones políticas, organizaciones sociales y diferentes colectivos a través de su quehacer político.

    En consecuencia, la tarea urgente e impostergable de este momento es fortalecer los caminos de Participación Activa y Protagónica para acelerar la construcción del Poder Popular en consonancia con la alianza cívico-militar. Allí está el torniquete político que hace irreversible a la Revolución Bolivariana.

    Quienes se desgañitan auto-proclamándose chavistas, comprometidos, revolucionarios, bolivarianos y hasta socialistas y no alcanzan a comprender esta necesidad histórica jamás podrán trascender de la urdimbre de la parcialidad egoísta de sus intereses materiales particulares y no lograrán entender que hoy en Venezuela una política revolucionaria, en tanto innovadora relación de poder, solo es posible garantizando la verdadera unidad del chavismo.

    La salud del Comandante Chávez y su victorioso retorno ha de convertirse en acicate para darle impulso a la verdadera unidad del chavismo… el otro debate solo sirve para responder a una oposición que sobrevive en ese depósito de la chatarra política nacional llamada MUD…

    dariomorandy@hotmail.com
    dariomorandy@gmail.com
    Twitter: @dariomorandy

    Aportado por: Mairefrans Borges

    martes, 8 de enero de 2013

    RECORDANDO: Análisis AFP: Elecciones regionales aumentarán pluralismo político en Venezuela

    Venezuela 24 / nov / 2008 2:08 pm  



    Las victorias de la oposición venezolana en los cinco estados más poblados y ricos y en la capital, Caracas, abren un nuevo escenario político en este país donde el poder en los últimos años estuvo concentrado en el presidente Hugo Chávez y sus adeptos.
    “La oposición, que se ha venido quedando fuera del aparato de Estado y tenía dificultades para hacer política, ahora va a estar de nuevo dentro del aparato de estado y va a generar un nuevo liderazgo”, dijo a la AFP el analista político Tulio Hernández.

    La oposición tendrá más espacio para gobernar y, sobre todo en el caso de Caracas, si “son unos buenos gobiernos, eso va a ser definitivo” para su proyección nacional, agregó.
    Candidatos de oposición lograron la victoria en las gobernaciones de los estados de Nueva Esparta, Zulia, Miranda, Carabobo y Táchira, así como el Distrito Metropolitano de Caracas, que representan 70% del Productor Interior Bruto (PIB) del país y donde viven más de 12 millones de venezolanos, es decir, el 45% de la población.

    “Es un cambio radical” para los partidos de oposición, que no cuentan con representación en la Asamblea Nacional (Parlamento), y hasta el domingo sólo contaban con dos gobernaciones y dos referencias nacionales importantes: el gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, y el alcalde del municipio caraqueño de Chacao, Leopoldo López, agregó el especialista.

    Paralelamente, 17 estados, sobre los 22 que estaban en juego el domingo, serán gobernados por oficialistas.
    Tomando en cuenta el número de votos y no de estados, el nuevo panorama dibuja un mapa político más representativo de la realidad nacional, en el cual las fuerzas del chavismo continúan superando a la oposición, pero por un margen reducido, según los expertos.

    Durante la campaña electoral, Chávez sugirió que dependiendo de los resultados podría proponer nuevamente la reelección presidencial indefinida, rechazada dentro de un proyecto de reforma constitucional sometido a referéndum en diciembre de 2007.

    “Impulsar la reelección indefinida tan rápido va a ser cuesta arriba” porque la popularidad de Chávez es menos fuerte que el rechazo que genera la reelección indefinida, que disgusta actualmente a un 60% de la población, dijo el analista político José Vicente Carrasquero.

    Para este analista, aún incluso dentro del chavismo se logró mayor apertura pues se rompió con el patrón que ha llevado al triunfo a todos los candidatos del PSUV: el apoyo de Chávez.

    Venezuela “no es un país hegemónico del chavismo (…) Esto crea las condiciones para frenar definivamente las intenciones de gobernar hasta el 2050″ de Chávez, agregó Hernández. 

     Por ejemplo, en el estado Lara (noroeste), el candidato más votado de los comicios, Henri Falcón, logró imponer su candidatura contra la voluntad del partido socialista de Chávez.

    Según los analistas, el nuevo escenario debe propulsar una mayor coordinación entre las fuerzas opuestas, a la hora de ejecutar proyectos nacionales en las regiones.

    “Con este panorama las amenazas pronunciadas por Chávez durante la campaña son imposibles de aplicar. Va a tener que negociar con ellos, no puede darles la espalda y esto es excelente para la democratización en Venezuela”, dijo a la AFP Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

    “Se quiebra el autoritarismo de Hugo Chávez dentro de sus propios seguidores”, agregó Carrasquero. 

    Aunque alcanzaron sus nuevos cargos bajo una alianza opositora, los nuevos gobernadores pertenecen a partidos diferentes que van desde la centro-derecha hasta la socialdemocracia.

    Para Hernández, “Venezuela necesita restituir su cartografía política: volver a tener ideologías y proyectos, (…) Que haya partidos de centroderecha y partidos de centroizquierda y que se debatan ideas sobre Venezuela”, concluyó.

    © 1994-2008 Agence France-Presse 
    Fuente: Noticias24
    Aportado por: Eduardo Nava
     
     



    El Pluralismo Político, ¿Valor o Defecto?


    El pluralismo político

    Existe una diversidad de partidos y movimientos políticos, algunos con propuestas y concepciones subjetivas sobre la moral, el bien común y el Estado. El error está en considerar las diferentes y contrastantes posiciones como igualmente verdaderas y dotadas del mismo valor.
    Diego Calderón

    La política es una realidad constitutiva de la sociedad y propia de nuestra condición humana. Por lo tanto, la responsable participación en la acción política se convierte en un compromiso y deber de todos los ciudadanos. En el presente contexto cultural han surgido orientaciones ambiguas y posiciones discutibles que ponen en entredicho algunos valores absolutos e inalienables de la persona humana y por lo tanto de la sociedad, lo cual influye en la vida política.
    Uno de los peligros más latentes es la idea relativista del pluralismo político. Existe una diversidad de partidos y movimientos políticos, algunos con propuestas y concepciones subjetivas sobre la moral, el bien común y el Estado. El error está en considerar las diferentes y contrastantes posiciones como igualmente verdaderas y dotadas del mismo valor. Así, un partido, amparado en la “libertad política”, puede promover el aborto y su propuesta debería ser admitida porque se la considera “válida y verdadera” como cualquier otra.
    El principio de “libertad” o “tolerancia” política, concebido incorrectamente, parecería ser un absoluto que está por encima de los derechos primordiales del ser humano como el derecho a la vida. Entonces, nos preguntamos ¿cuál es el límite de semejante “libertad” y “tolerancia” política?
    Un pluralismo político, en clave moral relativista, relega los principios inmutables de la ley moral natural y abre las puertas a la fuerza de la mayoría, que puede ser ciega e injusta cuando, por ejemplo, legaliza acciones que siempre son ilegítimas, como el aborto y la eutanasia. De esta forma emerge la ley salvaje del más fuerte y se oscurecen algunos de los valores objetivos y fundamentales de la persona humana convirtiéndolos en materia “negociable”.
    Una concepción relativista del pluralismo político puede crear confusión y desorientación en algunas personas ante los procesos de participación democrática. En estas circunstancias, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una nota doctrinal con el título Sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (2002), afirma que los católicos están llamados a elegir las opiniones políticas que, según el propio criterio, son compatibles con la fe, con la ley moral natural y con las exigencias del bien común.
    A la luz de dicho documento se esclarecen algunos criterios concretos y claves que pueden iluminar nuestro juicio a la hora de elegir entre las diversas orientaciones políticas.
    El respeto por la vida humana, desde su concepción hasta su término natural, es un criterio primordial de juicio para optar por una postura política. Toda propuesta a favor del aborto y de la eutanasia atenta contra la vida humana. También forma parte de este primer criterio el respeto y la protección de los derechos del embrión humano.
    Por otro lado, la conciencia cristiana bien formada no permite favorecer con el propio voto la realización de un programa político que contenga propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral.
    Otros criterios importantes y necesarios para la consideración en los procesos democráticos son: la tutela y promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad; la libertad de los padres en la educación de sus hijos; la liberación de la víctimas de las formas modernas de esclavitud (drogas, prostitución, etc.); la libertad religiosa; el desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común; el respeto a la justicia social y la búsqueda de la paz, entre otros.
    En conclusión, la persona humana y la promoción del bien común deben estar al centro de la acción política. Por lo tanto, los fieles laicos tienen un deber de participación activa, responsable y generosa, en la vida política según las formas, niveles y tareas correspondientes a cada uno. Dicha participación se orienta al desarrollo de los valores objetivos e inalienables de la persona humana, que están por encima de las concepciones y propuestas subjetivas en materia moral.
    Aportado por: Mairim Peña

    VENEZUELA: Comunas aniquilan pluralismo político

    Publicado por Tal Cual  el Viernes, 23 de Noviembre del 2012
     


    El artículo 2 de la Constitución nacional vigente muestra, en su última línea, tres palabras fundamentales para sostener el Estado "democrático" que propugna la Carta Magna: "el pluralismo político". El concepto es el último entre varios que constituyen los "valores superiores de su ordenamiento jurídico". Un ordenamiento que incluye, cual pirámide, a la Constitución como "norma suprema" (artículo 7 constitucional) y por debajo todas las leyes orgánicas, ordinarias, decretos, reglamentos, resoluciones, ordenanzas y así, hasta el más pequeño de los documentos legales, como lo enseñan en las escuelas de derecho del país.

    Sin embargo, los legisladores del PSUV se hicieron de la vista gorda ante la indicación constitucional cuando redactaron y aprobaron, en diciembre de 2010 y antes de recibir a la oposición de nuevo en el Parlamento, varias de las leyes que ahora sostienen la implantación de un Estado comunal. Esas nuevas normas, de corte "socialista" según lo declara su articulado, se riñen con la pluralidad política establecida en la Constitución.

    CUESTIÓN DE CONCEPTOS La Ley Orgánica del Poder Popular establece en su artículo 7 los fines de tal poder, siendo el primero de ellos "construir las bases de la sociedad socialista, democrática, de derecho y de justicia". También define, en su artículo 8.8, al Estado comunal como una forma de organización político social "que permita alcanzar la suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista", teniendo como célula fundamental a la Comuna. El asunto se repite, con pequeñísimos cambios, en el artículo 4.10 de la Ley Orgánica de las Comunas.

    En ese otro instrumento, se establece como propósito de la Comuna (artículo 6) la "edificación del Estado comunal". Para ello se ordena, entre otras cosas, "la construcción de un sistema de producción (…) de propiedad social, (…) como tránsito hacia la sociedad socialista, democrática, de equidad y justicia social".

    Además, en la Ley Orgánica de los Consejos Comunales se establece que dichas instancias de participación social se enmarcan en "la construcción del nuevo modelo de sociedad socialista".

    EL GOBIERNO COMO ALCABALA La ideología política no asume medias tintas. Más de una vez se ha escuchado decir que el que no está "con Chávez", está "en su contra". Las leyes del Poder Popular, ocho instrumentos legislativos, norman acciones colectivas en el marco del socialismo, y no del pluralismo político.

    El asunto no es simplemente anecdótico ni un hueco legal o jurídico. En la Ley Orgánica del Poder Popular, se establece (Art. 8.5) que la comunidad organizada, cualquier organización popular, se considera como tal si está "registrada en el Ministerio del Poder Popular con competencia en materia de participación ciudadana". Es decir, en el de las Comunas.

    En definitiva, es el Gobierno mismo el que decide qué comunidad organizada es tal y cuál no, limitando por tanto cuáles consejos comunales y comunas pueden ser receptores no solo de financiamiento de proyectos sino de competencias en comunales y de contraloría social. Aquél que no sea socialista, pudiera quedar por fuera. 

    Autor: VÍCTOR AMAYA 
    Fuente: Entorno Inteligente 
    Aportado por: Eduardo Nava

    lunes, 7 de enero de 2013

    El Pluralismo Politico


    El pluralismo político

    Diego Calderón
    25 May 2011

    CAMINEO.INFO / A&A.- La política es una realidad constitutiva de la sociedad y propia de nuestra condición humana. Por lo tanto, la responsable participación en la acción política se convierte en un compromiso y deber de todos los ciudadanos. En el presente contexto cultural han surgido orientaciones ambiguas y posiciones discutibles que ponen en entredicho algunos valores absolutos e inalienables de la persona humana y por lo tanto de la sociedad, lo cual influye en la vida política.
    Uno de los peligros más latentes es la idea relativista del pluralismo político. Existe una diversidad de partidos y movimientos políticos, algunos con propuestas y concepciones subjetivas sobre la moral, el bien común y el Estado. El error está en considerar las diferentes y contrastantes posiciones como igualmente verdaderas y dotadas del mismo valor. Así, un partido, amparado en la "libertad política", puede promover el aborto y su propuesta debería ser admitida porque se la considera "válida y verdadera" como cualquier otra.
    El principio de "libertad" o "tolerancia" política, concebido incorrectamente, parecería ser un absoluto que está por encima de los derechos primordiales del ser humano como el derecho a la vida. Entonces, nos preguntamos ¿cuál es el límite de semejante "libertad" y "tolerancia" política?
    Un pluralismo político, en clave moral relativista, relega los principios inmutables de la ley moral natural y abre las puertas a la fuerza de la mayoría, que puede ser ciega e injusta cuando, por ejemplo, legaliza acciones que siempre son ilegítimas, como el aborto y la eutanasia. De esta forma emerge la ley salvaje del más fuerte y se oscurecen algunos de los valores objetivos y fundamentales de la persona humana convirtiéndolos en materia "negociable".
    Una concepción relativista del pluralismo político puede crear confusión y desorientación en algunas personas ante los procesos de participación democrática. En estas circunstancias, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una nota doctrinal con el título Sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (2002), afirma que los católicos están llamados a elegir las opiniones políticas que, según el propio criterio, son compatibles con la fe, con la ley moral natural y con las exigencias del bien común.
    A la luz de dicho documento se esclarecen algunos criterios concretos y claves que pueden iluminar nuestro juicio a la hora de elegir entre las diversas orientaciones políticas.
    El respeto por la vida humana, desde su concepción hasta su término natural, es un criterio primordial de juicio para optar por una postura política. Toda propuesta a favor del aborto y de la eutanasia atenta contra la vida humana. También forma parte de este primer criterio el respeto y la protección de los derechos del embrión humano.
    Por otro lado, la conciencia cristiana bien formada no permite favorecer con el propio voto la realización de un programa político que contenga propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral.
    Otros criterios importantes y necesarios para la consideración en los procesos democráticos son: la tutela y promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad; la libertad de los padres en la educación de sus hijos; la liberación de la víctimas de las formas modernas de esclavitud (drogas, prostitución, etc.); la libertad religiosa; el desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común; el respeto a la justicia social y la búsqueda de la paz, entre otros.
    En conclusión, la persona humana y la promoción del bien común deben estar al centro de la acción política. Por lo tanto, los fieles laicos tienen un deber de participación activa, responsable y generosa, en la vida política según las formas, niveles y tareas correspondientes a cada uno. Dicha participación se orienta al desarrollo de los valores objetivos e inalienables de la persona humana, que están por encima de las concepciones y propuestas subjetivas en materia moral.

    Aportado por: Mairim Peña.