viernes, 7 de diciembre de 2012

Por el pluralismo real, la paz y un movimiento crítico por el progreso social


Por: Comunidad de la Escuela de Estudios Intern. UCV | Miércoles, 13/06/2007 04:08 PM | Profesores, Estudiantes y Egresados de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela

Ante los hechos de violencia focalizados, promovidos por algunos sectores de la oposición, frente al vencimiento de la concesión correspondiente al uso del espectro radioeléctrico por parte del Grupo Económico Empresas 1BC; estudiantes, egresados y profesores de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, exponemos nuestra posición:

Nos encontramos organizados en torno a un ideal progresista y revolucionario, que implica: 1. Creer en la construcción de una sociedad justa en la cual la lucha contra la pobreza, la exclusión y la desigualdad sea el centro de la acción política, es decir, la reivindicación social del ser humano sobre el paradigma individualista, como principio consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; y, 2. La promoción y defensa de una política exterior libre y soberana, y el carácter de Resistencia del Bravo Pueblo Venezolano en la lucha contra el sistema capitalista y el Imperialismo que intenta regir los destinos del planeta y se refleja en la dominación internacional hacia los países del Sur.

De allí, fijamos posición en torno a la matriz de opinión que pretende desnaturalizar el papel de los estudiantes en la política nacional, recordando que la concepción misma del estudiante, lo inserta como un ser político pleno. De igual forma, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 3 consagra la Participación, como pilar de nuestra democracia, y en la cual los estudiantes son actores importantes en el desarrollo de los procesos sociales de nuestro país. La satanización de la política, hasta llevarla a niveles que conceptualmente no superan el de la politiquería, se ha constituido en herramienta de sectores que pretenden aprovechar la rebeldía juvenil para sus propósitos económicos individuales, en lugar del bienestar colectivo.

En este sentido, denunciamos la pretensión de utilizar el movimiento estudiantil con el fin de lograr objetivos sectarios que en nada tienen relación con la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano, pues sólo persiguen consolidar las posiciones privilegiadas de la oligarquía.

Los actores universitarios deben incorporarse a luchas reivindicativas que respondan a los intereses del Pueblo venezolano, y rechazar los argumentos sobre violaciones inexistentes de los derechos humanos, a favor de un grupo económico que lucha por su perpetuación dentro un estamento de privilegios económicos y poder político.

El llamado a los universitarios es a abordar un debate real y profundo , en primer lugar, por sobre el sistema de educación bancaria, concepto acuñado por Paulo Freire, y referido a la memorización y repetición del conocimiento, transformado en el modelo seguido en nuestras casas de estudio, en detrimento del análisis crítico del entorno. Es este un deber insoslayable de todo estudiante y profesor, que trasciende el vital hecho de la construcción de conocimiento en nuestro país, hasta convertirse en fiel de una balanza que mide la diferencia entre transitar por un campus banalizado a niveles comerciales, o en el Ser Universal que da origen etimológico a nuestras Casas de Estudio.

Estamos convencidos que este compromiso sólo es útil al aplicarlo en la transformación hacia una sociedad más justa y equitativa en todos sus niveles, con énfasis en los sectores marginados por un sistema inhumano e inmoral. La responsabilidad histórica es sumar esfuerzos en la ampliación de la plataforma universitaria, fusionándola con el movimiento obrero, campesino, los excluidos: ponernos al servicio, sin complejos o pretensiones, de un trabajo colectivo del que debemos formar parte.

En este contexto, es prioritario el respeto a la autonomía y a la producción del conocimiento libre por encima de la agresión y el autoritarismo que prevalece en nuestras casas de estudios. Prueba de ello, fue la arremetida e irrespeto del Profesor Carlos Martínez Ceruzzi hacia los estudiantes Xabier León y Edgar Quintero, acción que repudiamos.

De igual manera, condenamos la violencia de la manifestación contra el profesor Jorge Arreza, quien fue asediado mientras se disponía a impartir clases, azuzado de manera alevosa por estudiantes que, a favor de la "libertad de expresión", le insultaban y gritaban sólo por mantener una posición de conciencia.

A este debate impostergable, se suma la urgente necesidad de materializar la reforma de los pensa de las distintas carreras universitarias, para que estén en consonancia con las necesidades del país y el llamado para la verdadera y profunda transformación social.

Universitario, el llamado en esta hora es a la construcción de un modelo propio, que nos permita decidir libremente los pasos de nuestro destino, contando como única garantía, con la participación de todos los sectores nacionales en el debate de ideas que se presenta en el marco del reto mayúsculo de construir una sociedad de iguales y una universidad popular, incluyente, crítica, con pertinencia social y científica. Para esto es indispensable la práctica del respeto, la tolerancia y la convicción de la No Violencia, así como la valoración de la educación y el trabajo como los procesos fundamentales que nos permitirán erigir a la Patria Bolivariana que propugne como principios: la Vida, la Libertad, la Justicia, la Igualdad, la Solidaridad, la Democracia, la Responsabilidad Social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la Ética y el Verdadero Pluralismo Político.

Aportado por: Christian Basabe.